viernes, 29 de mayo de 2009

Tras picar mi mano,
de nuevo la avispa
en el rosal.


Orzas

1 comentario:

  1. El dolor agudo del picotazo parece no tener importancia para el haijin, que observa dónde se posa la avispa. Precisamente en un rosal, una planta ornamental, bella. Para la avispa nuestra mano es un elemento más de la naturaleza. Ni mejor ni peor. Ni bello ni feo. En todo caso, amenazante a veces ante su frágil cuerpo. Una maravilla de haiku.

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