miércoles, 29 de abril de 2009

Entre la niebla,
deja de comer la vaca
y me mira.


Orzas

1 comentario:

  1. Sentir la mirada de la vaca es una experiencia extraordinaria, al menos para mí, que puedo mirarlas pero nunca he logrado que una me mire. Si una vaca te mira uno debe sentise, de pronto, singular, tocado por la sencilla gracia de la mirada del animal. Sólo un auténtico haijin dejaría constancia de este hecho, porque sólo alguien que ama la naturaleza puede apreciar ese vínculo tan sutil entre criaturas.

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